Érase «un momento de felicidad»

Érase un «momento de felicidad y de reflexión».

¿Qué es la felicidad?
Es ese momento en el que confluye lo que uno desea con lo que tiene y es ahí donde estoy, lo que no quiere decir que tenga una vida perfecta, ni que haya llegado a mi objetivo, pero no es necesario para sentirme feliz en este preciso instante. Y os explico porqué. No se trata de lo que tengo o no, sino de mí misma, me siento en paz y agradecida a la vida.
Mi sentir es apacible, ahora puedo mirar y apreciar, con una sonrisa, todo lo que he hecho a lo largo de mi vida y que me ha traído a este punto, todo lo que me ha causado placer y todo lo que me ha producido dolor, todos los obstáculos que he tenido que saltar y saber, sin ningún genero de duda, que sin todo lo pasado no estaría aquí, en una playa maravillosa, viendo el mar, con el sol reflejándose en sus olas, esas “olas de plata y azul” de las que hablaba el poeta José de Espronceda y, que al mirarlas y sentirlas acariciando mi piel, me hacen entender qué es la dicha, no hay nada más que pueda desear en este momento, la tranquilidad es mi compañera, me miro y sé que me quiero, ahora sí, porque ahora me cuido y me mimo.

La importancia de aceptarse:

Ahora me acepto como soy, sin máscaras, permito que la alegría, la sonrisa, incluso la risa, salgan de mi interior, porque me he dado permiso para disfrutar, porque simplemente me lo merezco, puedo sentir el viento, jugar con las olas del mar y sentir en mí el sosiego, sin buscarlo fuera, me doy cuenta que soy yo la que controlo mi vida y mis emociones a través de mi enfoque, y, en esta reflexión mi pregunta es:
– ¿Somos nosotros los que nos procuramos nuestro bienestar o es lo que nos rodea, es otra persona, la que entendemos que tiene que darnos el sosiego, la paz o la alegría? ¿Qué opináis?
Este momento es la consecuencia de mi reflexión, mi foco está en mi presente para avanzar hacia el futuro, dirijo mi energía hacia el camino que recorro cada día, es decir, vivo mi vida en presente.
¿Y qué pasa con el pasado? como decía Machado “son tus huellas que nunca has de volver a pisar”, yo veo esas huellas como el impulso que me ha traído hasta aquí, son las decisiones que tomé las que han hecho que esté en este momento presente, que es el que quiero vivir y disfrutar, porque ahora siento la libertad y puedo agradecer de corazón todo lo vivido.
Podría pensar en lo que sucedió en ese pasado, en las personas que se cruzaron en mi vida, sin embargo no tiene importancia, prefiero tomar el pasado como método de aprendizaje para hacer que lo que me rodee sea el entorno respetuoso, amable y sincero que deseo, donde el amor incondicional prevalezca y dé sentido a las relaciones humanas, bien sean familiares, de amistad o de pareja.
Y es en este proceso de reflexión y de introspección en el que me he encontrado a mí, tal cual soy, me he aceptado y me he permitido sentirme libre, en paz y fuerte.
Y me he dado cuenta que hoy estoy con quien quiero estar, conmigo, en este lugar de ensueño bañado por el mar.

Y ahora os pregunto:

¿Os sentís felices?
¿Dónde está vuestro enfoque? ¿En presente, pasado o futuro?
¿Qué significado le dais a ese enfoque?
¿Necesitáis de la interacción de otras personas para sentir un momento de felicidad?

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